Geografía del amor

Aunque las montañas, tan antiguas, se arruguen con los siglos,

aunque los ríos necesiten guía para recorrer sus cauces,

yo te querré como el primer día.

Y si el viento olvida tu nombre en la noche,

y si la tierra se cansa de girar bajo nuestros pasos,

mi amor seguirá, terco y encendido,

como una raíz que no conoce despedidas.

Porque en ti se fundan mis estaciones,

y en tu latido descansa mi ser, mi alma:

no hay tiempo ni distancia que desgasten

aquello cuya naturaleza es, simplemente,

la persistencia ciega de lo que es amor.

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