Entre nubes y turbulencias,
te fuiste de viaje.
Contigo, el tiempo se escapó,
y parte de mí te siguió,
enganchado en tu corazón.
En cada amanecer,
hago duelo con el sol;
el reloj marca horas vacías,
mientras mi mente te busca.
En cada paso del día vienes a mí
y me arrastras a la sonrisa,
a la luz cotidiana que me guía
a un lugar donde estás.
En esta danza de sensaciones,
donde los recuerdos reviven,
conversamos en silencio
sobre sueños y anhelos.
Entre sonidos, vistas y memorias,
te acercas a mí;
hablamos de nosotros,
de ti y de mí, deseando lo mejor.
No sé dónde estás, ni dónde estoy,
solo quedan los deseos de ayer, de mañana,
y, sin duda, de hoy.
