El despertar de lo invisible

Ensordecedor vacío,

se escucha el silencio.

Nadie se hace cargo de él.

Salgo y miro:

las plantas danzan,

los escarabajos vuelan,

los sueños emergen,

los resplandores vibran.

De soslayo,

apareces tú,

con una mirada infinita.

Cruzas lo velado,

entre líneas blancas,

y te revelas, bella.

Entonces surgen los tonos,

los colores,

y mi corazón se tiñe de púrpura.

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