Mis ojos se nublan al verte pasar,
como un eclipse que ciega el cielo.
Solo percibo tu perfume,
un rastro fugaz en el aire que respiro.
Atrapo tus auroras fugaces,
que dejas con tu caminar.
Bailo, giro y brinco sin cesar,
para evitar que se desvanezcan sin alcanzar.
Pero poco a poco me desvanezco,
pierdo colores, me vuelvo invisible.
Ciego de amor, busco tu mirada,
pero tú no me ves, tu presencia es efímera.
Nuestros mundos son incompatibles,
nos cruzamos en la luz y nos perdemos.
Dos sombras distintas, dos almas separadas,
en un baile eterno donde nunca coincidimos.
Las luces que antes brillaban con intensidad,
ahora se desvanecen en el viento sin dejar rastro.
Mi bonita, te esperé en la eternidad,
que el tiempo decida nuestro destino.
Nuestras almas danzan en la oscuridad,
buscando claridad, un amor sin fin.
