Amor insidioso,
oquedad de silencios perpetuos,
pliegues de rumores no dichos,
espacios colmados de ecos huecos.
Te reconozco en las hojas…
en todas.
Vas cambiando de flor en flor,
como un picaflor errante
que no se posa,
pero siempre revolotea
cerca del dolor.
