Colma las piedras con tus lágrimas,
llénalas de ti, hasta que se evaporen.
Ven a buscarme con las primeras luces de la mañana,
cerca del faro donde golpeábamos nuestro amor.
El mismo ir y venir acariciaba nuestros cuerpos.
Las nubes deben venir, completar, llenar desiertos
de fertilidad, rodeadas de bosques azabaches de ondas lilas,
donde reposar nuestro amor.
Llama y estaré como el viento tocando tu cabellera,
truena y seré el rocío que cubra tu desnudez.
Tiembla, y meceré el mundo para ti.
Llora, y seré el calor del sol, devorando tus tristezas.
Tú eres mi mundo, en ese grano de arena o el azul del infinito
del firmamento. Ese es mi amor por ti.
