Inmóvil abrazo,
llamando la atención,
se desploman sus alas
como una cachetada.
Extraviada levedad,
desposeída.
Décadas tomando cuerpos reales,
de pelos blancos,
al trasluz de la pared.
Llevo maletas colmadas,
intermitentes.
El abrazo no es un producto manufacturado,
ni un sumidero.
Si falta el tornillo,
la producción se detiene.
Atizo donde poder desvestirme,
aunque haga frío.
Tomaré lo instantáneo,
abrazaré…
En el epílogo real,
las máscaras son ásperas,
no nos pertenecen.
