Noche, deja que llegue la brisa, que traiga sus centellas y brillos, sus campanas emplumadas que suenen entre las ramas de los árboles. Deja que desaparezcan los aullidos nocturnos de la soledad. Deja que la luz nos vea.
Noche, deja que llegue la brisa, que traiga sus centellas y brillos, sus campanas emplumadas que suenen entre las ramas de los árboles. Deja que desaparezcan los aullidos nocturnos de la soledad. Deja que la luz nos vea.