Al amanecer, en la playa, sintió su rostro distendido y sonrojado. El velo de su boca se había corrido. Había terminado su graduación y, con ella, también su infancia.
Al amanecer, en la playa, sintió su rostro distendido y sonrojado. El velo de su boca se había corrido. Había terminado su graduación y, con ella, también su infancia.