No quiero un amor ni un te quiero,
ni una promesa sincera de vidas eternas,
ni un «hasta que la muerte nos separe».
Solo quiero estar porque quiero,
por sentir.
No quiero novias, amantes ni esposas.
Prefiero la amiga sincera
a la mentira piadosa,
porque no hay peor cosa que la costumbre,
que ver el tiempo pasar
o dormir juntos, separados.
Prefiero verte cuando puedas
o cuando pueda,
que me mires y me guiñes,
que me sonrías a ocultas
de los ojos extraños.
El roce de tu mano con la mía,
que le robes tiempo al día
para tener nuestro momento,
ese instante donde nadie pueda espiar
que hemos detenido el tiempo.
Nada más.
