Tristeza, siempre vuelves
para que te recuerde.
¿Tanto nos amamos
o nos odiamos?
Vuelves para aparecerte
o para reclamarme.
Camino sintiéndote a mis espaldas
y sigo viéndote,
a mi lado o cara a cara,
sin poder esquivarte
ni negar tu sombra.
Te amo demasiado.
¿Por eso debo llevarte conmigo?
¿Cuánto dolor he de guardar
para que te canses
y me abandones?
¿O tendré que morir
para que mueras?
¿O debo dejar de amar
para que te alejes?
No, mi amor.
Cuando yo fallezca,
morirás conmigo.
Hasta entonces,
soportarás mis alegrías
y mis ausencias.
