Ciudades, día y noche.

Sueños,
bella amante.

Los hijos vendrán
del rescoldo,
única eternidad vacía de dueños.

Flujos incomprensibles,
lazos bellos,
todos de amor:
marrones, azules,
verde apacible,
tonos de vida.

Hierros acostados,
eternos, serenos, durmientes,
chillones, crujientes:
metales, sirenas,
columnas de humo.

Miras desde abajo,
abrigos de papel,
la misma calle del despertar.

La brisa te arrulla;
los peatones no te quieren.

Ciudades,
día y noche.

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