XVII

Turbio rubor,

de amor, nos embarga.

Y olas emancipadoras,

nos liberan del peso.

Suaves destellos,

de amor, nos iluminan.

Múltiples guiños de amor,

nos hacen sentir especiales.

Inconfundibles suspiros,

expresan nuestros sentimientos.

Duendes traviesos,

nos llevan a lugares inesperados.

Jardines romanceros,

donde florece el amor.

Caminos de hormigas,

recorres con paso firme.

Pides paso y cruzas,

el umbral de la noche.

Luces de neón,

iluminan la ciudad.

Pálidas luciérnagas,

nos guían en la oscuridad.

Traza y trozos de humanidad,

nos recuerdan que no estamos solos.

Rastros de cueros y telas,

nos hablan de la pasión.

Ropas, huellas,

enanos de jardín vestidos,

nos hacen sonreír.

Solo intimidad,

belleza, armonía.

Dos cuerpos abrazados,

como destreza del jazmín enredadera,

como los amores de juventud.

Rústico, resistente,

hogareño aún, libre.

Sin motivos,

belleza única,

floración auténtica.

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