Turbulentas aguas bajan
de tu ser como cascada herida
que arrastra todo a su paso.
Cuerpo de terracota,
dúctil y firme, amoroso,
se hará costumbre devastar
todo, absolutamente.
Montañas, lomas, bosques y quebradas
mares, ríos, hervirán.
Para destruir mundos
y empezar de nuevo
nada por nada.
Indiferente, reina de las virtudes,
amores apacibles, inclemencias vacías,
dulces ausencias.
Ya volverá a amanecer.
