Sentado en cualquier rincón oscuro
de un bar, un parque o algún vacío lugar,
espero simplemente que la vida siga su curso.
Desde hace tiempo, me encuentro abandonado
en la soledad más profunda y callada,
en silencios absolutos donde la vida parece no llegar.
Olvidado de mí mismo
y de aquellos que transitan sin verme,
de ciclos vacíos de afecto sincero,
del abandono que en el alma penetra.
Son esos solitarios invisibles
que aguardan, retraídos en su pena,
acompañados solo por el desamparo cruel,
con profunda nostalgia y dulce añoranza.
