Te envié un mensaje,
de ayuda,
de desesperación,
como un grito en la noche.
Que el sol sale
y la noche llega, y yo aquí,
sólo en el vacío de la inmensidad,
como un árbol sin raíces.
Sólo en el vacío de la inmensidad,
como un pájaro enjaulado.
Perdido, como abandonado al viento,
como un fantasma en la niebla.
Sólo en la vastedad,
Con ruidos extraños,
como lamentos en la distancia,
que nada me recuerdan.
Y no respondes, sólo decía:
que te amo, que te extraño,
que te necesito,
como el agua al sediento.
Sigo sin respuestas.
Solo yo, sin ti,
sólo conmigo,
en el desamparo
de este mundo.
