Estruendos apasionados,
como ovaciones al cielo.
El aire vibra, frágil como cristal,
¿Y tú?
En compás de espera,
el tren, prometen que pasará.
La madera susurra resentida,
añorando años de pasos,
caminatas y hasta corridas.
Muchas veces por enojo, rabia,
otras por amor, y los días
sin corriente, todos al tiempo,
todos en sus horarios.
¿Y tú?
Miras el reloj con reverencia,
años de pie, sirviendo sin cesar.
Todos lo contemplan como saludando,
“Buenos días, Hola, buenas noches”,
él proclama a los vientos
las horas y los cuartos.
¿Y tú?
Observas desde el parque
de tu hogar,
la segunda a la derecha,
bajo el aguaribay,
ensordecido de chicharras.
Contemplas un mundo en movimiento
entre vías, pasillos, calles.
¿y tú?
Puedes atestiguar tu mundo, ese tuyo.
Absorto en esa visión, te quedas pasmado,
mirando sin verme,
ni al llegar ni al marcharme.
Tienes un mundo a tus pies,
pero extravías mi amor
entre pájaros, trenes, gente.
Siempre dices todo, posees todo.
Hoy te falto yo.
