Lluvia de perlas,
como gotas de agua
caen en tu hermosura
y ruedan en sonidos de marimba,
tintineos de cristales.
Todo sonríe a tu alrededor.
Nadie sabe que ya amaneció.
Te observo y danzas en los silencios del día,
oculta de otros ojos.
Las luces dibujan tu contorno,
y sombras se alargan en la infinitud.
Saltas, brincas, agradeces, miras
con gracia extrema, contemplas.
Reconoces mi amor,
y en un gesto, me observas
con tus ojazos negros diciendo:
sí, yo también.
