Rostros de nubes,
grises, blancos, sobre el fondo azul cielo.
Fotografías de rostros ajenos
que el viento trae como recuerdos,
cambiando los lienzos de las imágenes.
En ese vacío, hombres y mujeres danzan;
otros corren sin destino, hacia el olvido,
algunos son poseídos por el descanso.
Niños de sueños pasean por los bosques
o juegan asidos de la mano de sus padres.
Se mueven los gigantes angelados y soplan.
El cielo, de un solo azul solitario, capaz,
audaz,
se desborda en su brillo tardío.
El sol te acaricia con sus dedos de fuego
y sueñas bajo la sombra de las copas.
Un jilguero, solitario,
le canta al naufragio del atardecer.
