En un día soleado,
las nubes se desparraman por el cielo,
como peces voladores que danzan en el aire.
Repican en los espejos de agua,
soplan brisas suaves
sobre el agua dormida.
Y tú, descalza, corres sobre ella,
suave, en un ritmo amoroso
entre los espacios de nubes y aire.
Y te reflejas en el lago,
manantial que, como el cielo,
contiene todo.
Todo es absolutamente hermoso para mí,
porque me haces sentir feliz.
Eres absolutamente amable por mí.
