Mundos diferentes

Violetas caen,

cual pétalos de papel,

arrojadas del jardín

por vientos crueles.

Tiempos de guerra,

cual tempestad que azota,

campanas resuenan,

acercándose a la sombra.

Duendes ausentes,

de campos yermos,

aguardan

los primeros rayos del sol.

Lluvias negras

inundan los campos,

transformando violetas

en amapolas carmesí.

El prado se tiñe,

cual lienzo de porcelana,

robado,

de matiz cambiante.

Martillos rudimentarios

golpean las nubes,

mientras truenos y relámpagos

azotan el silencio del bosque.

Nadie recorre

los senderos perdidos,

donde antaño

hormigas llevaban sustento

a los desahuciados,

errantes de la humanidad.

Así, entre el aroma de amapolas

y el lejano tañido de campanas,

mundos divergentes convergen,

donde los relatos

dejan una huella imborrable.

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