Con un pájaro en la mano,
como la vida suspendida en el aire,
te buscaré entre los mundos,
más allá del polvo y del silencio.
Te esperaré donde termina la lluvia,
en la esquina de cada arco iris,
donde el bosque abre su pecho verde
y respira la memoria de la tierra.
Tendré tiempo de amarte en cada búsqueda,
en cada sombra que recuerde tu piel,
cuando se abran las puertas de las montañas
y mi alma corra entre sus oscuridades.
Serás mi luz en todas las vidas
que deba cruzar hasta hallarte,
mi fuego enterrado bajo siglos,
mi nombre escrito en el agua del tiempo.
Dime que te busque,
y que me esperas,
porque aún en la ceniza del olvido
tu voz me nombra,
y vuelvo a renacer para encontrarte.
