Los destinos,
lugares silenciosos
que aguardan el llegar,
como el mar, el agua o las olas,
sea calma o tempestuosa,
que nos impulsan o nos motivan.
Amar duele, siempre,
como un beso
que queda sin entregar,
como un abrazo sin darse,
que se desvanece.
Los besos,
de la despedida,
son los significativos,
los importantes,
pues son los últimos
que nos quedan
en un corazón vacío.
Último beso,
último abrazo,
antes de ausentarse,
de la extinción, del fin,
como el sol tras las nubes se oculta,
como la luna que desaparece en la noche.
