Te llamé,
para que tu ausencia
no quedara en el vacío
de un silencio eterno,
de ese desamor
tan presente en ti.
No deseo seguir
corriendo tras ningún
supuesto.
Estás aquí, vendrás,
o me seguirás queriendo.
En el agua calma,
hay
pequeñas gotitas
que brincan
por el suave pasar
de la brisa matinal.
