Silencio lacustre,
gritos de ausencia.
Cuánto arrojo y valor
entre cañas, musgos y sauces.
El viento acaricia los bordes,
los reflejos salpican
de brillos y destellos
la inmensidad.
El agua chirría a tu alrededor,
y tú, allí, mansa y quieta,
ante el cuadro natural.
Me regalas una sonrisa,
me guiñas el ojo
en complicidad.
Me lleno de vientos
y tormentas de ti.
