En un bosque encantado,
entre árboles y flores,
vive una mujer con miriñaque.
Sale al baile
entre árboles y flores,
la reverencian cuando la ven,
la aplauden cuando los toca.
Rocíos mojan sus pies
entre salto y salto.
Concédeme este baile,
señora del miriñaque,
entre las auroras,
con chispas del sol
por los frisos del cielo.
Deja que te bese,
señora del miriñaque,
entre los bailes, los colores,
antes que la noche termine,
y salga el sol y todo aclare,
y se vaya la magia.
Y así, la mujer del miriñaque,
se pierde en la noche,
dejando atrás su magia,
y la promesa de un beso.
