Cuando tu rocío cae
y humedece la tierra
de las amapolas,
preparando su renacer para mi regreso.
Eres la dulzura
que impide que el tiempo se desvanezca,
brindando luz y esperanza.
Nada es fácil; el aire no basta.
Si me miras,
quedo deslumbrado,
ansiando que me lleves contigo.
Me besas y deseo más,
me abrazas y quiero más,
me amas y te amo más,
muero y quiero que sea contigo,
exhausto de amarte, muero de amor.
Perdido entre ti,
navegando en extraños laberintos,
dueños de tu frescura,
tu rocío puro.
Cada gota refleja nuestra esencia,
mientras encantos y pasión fluyen
entre susurros y caricias.
La magia de cada beso y abrazo
se convierte en una melodía.
Así, perdido entre ti.
