La búsqueda eterna

Insolación brutal por tus ojos,

aunque nadie pueda o quiera creer.

El frío es elástico, los golpes son de dios y el vino de la tía.

Trato de verte y no abro los ojos, rezo de dolor.

Los enamorados le temen al sol y no a la luna.

Sus razones de pudor lo exponen en la mesa,

destilan transes, censuran los días, la vida. Todo.

Poder a nadie y libertad de lágrimas,

somos debe y haber, dolor y placer.

Si hubiera podido, me quedaba con ella,

y volveremos cada vez que sea necesario.

La esperaré en la oscuridad, a que llegue,

tapado de hojas, solo esperando los vientos.

Ya roto, sucio y cansado, sigo buscándote.

Guárdame un lugar a tu lado, ya llegaré.

Ten ojos indulgentes, brazos justos de paz,

signos de que nos extrañamos y amamos.

El bote queda solo con sus remos, vacío,

tintineos de luz de los faroles

que emiten luces que opacan los colores.

Nadie vence su propia historia, su destino.

¿Cuántas veces uno puede romperse?

Nada quema más que tu pasión.

Dime por qué nos vamos.

El bosque desnudo somos nosotros,

un día me olvidaron en la plaza,

parecíamos muertos parados todos.

Eres un grillo en mi pecho,

corre al sol que me quema.

La pared del hombre está en los espacios libres,

tu amor es un carrusel de rondas nocturnas,

y tú eres mi sortija.

Encuentra el final del camino,

donde el secreto era perder la luna,

y en la última respiración,

saber que la estatua lo mira todo

y encontrar el camino.

Mariposas vuelan sobre los libros.

Tomamos caña o grapa.

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