En la penumbra de la mañana,
observo tu figura,
cual espacio en el alba,
despuntando el amanecer,
clarificando
como marco de mi ventana.
Eres una pintura audaz,
casi temeraria,
con tus contorsiones,
movimientos y trasiego,
entre sábanas y aire,
sombras y luces,
deseos expuestos,
belleza de vida,
nuestra, diré.
Y cuando te deslizas,
dejando tus contornos,
eres una clave de sol, radiante,
caminando suavemente
en el pentagrama de mi vida,
otra hermosura.
Por eso, reflexiono, te observo,
antes de que amanezca por completo,
y pueda ver
la escena completa
de mi amor.
