Como rutina,
el mar posee a la playa
desde sus amores más lejanos.
Siempre fue a buscarla,
donde fuera,
donde sea.
Siempre se amaron,
inseparables.
Ver la luna
correr siempre,
y el sol igual,
siempre corriendo.
Y cada ciertos cuadrantes,
amores pasionales
de oscuridades y brillos
que ciegan,
amores de siempre,
inseparables.
El río
que baña
y nutre, como penetra
a la tierra más abierta,
la oculta
con sus niveles y desniveles.
Se aman más o menos,
corren abrazados,
amores de siempre,
inseparables.
Las nubes
que se esparcen
en el aire,
a veces con ausencias,
otras con convulsiones
de amores duros y fuertes,
con llantos,
corridas.
Amores de siempre,
inseparables.
Te miro,
te amo tanto.
Mi corazón late,
mi imaginación crea.
Tengo una ilusión ciega,
sueño que me amas,
que eres real para mí.
Pero no contestas,
te quedas muda.
Me miras tan amorosamente.
Quiero vivir en el sueño.
El mar va a la playa,
la luna y el sol corren por horizontes,
el río abraza a la tierra,
el cielo se oscurece de amores,
y yo en silencio contigo.
