Geografía de tu ausencia

Cielos opacos, agrietados,

preñados de savia y relámpagos,

donde descienden nubes frondosas

teñidas de crepúsculo

y de amaneceres rústicos.

Flotan sus días sin rumbo,

extraviados en una búsqueda sin tregua.

El sol, la luna y los fuegos nocturnos

parecen guirnaldas suspendidas

sobre un terco manto de sombra.

¿Quién sabe de dónde brota

ese arcoíris perfecto

que juega entre los destellos,

mientras el volcán de mi pecho

revienta en fuego por tu ausencia?

Y yo, como un animal de ceniza y de mareas,

voy cavando tu nombre en la noche

como quien busca agua

debajo de la piedra.

Porque tu ausencia tiene geografía:

con cordilleras de silencio,

ríos de humo

y bosques donde el viento

pronuncia lentamente tu nombre.

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