Dicha de tu ausencia,
como lágrimas rodando al mar.
Inundan los campos
de recuerdos,
donde flotan las sombras
de los años cazador;
cual libélula, nada se te escapa.
Todo llega en la noche,
cuando los latidos retumban
en el silencio del mundo
y el fuego habla de ti.
Los árboles y las piedras escuchan:
las chispas crepan y silban
tu nombre,
que busca la eternidad.
Mientras te nombremos,
no habrá olvido,
eso es el amor.
