Promesa y espera de la primavera
(otoño-invierno)
El cielo se rompe,
no hay excusas.
Cae el sol más temprano;
el rocío enfría la piel y la tierra.
Cubierta de colchas de hojas,
la tierra se esconde para que nadie vea
que duerme el sueño divino,
mientras comienzan los cantos de cuna.
Todos deben levantarse temprano:
el invierno está a la vista
y la comida escasea.
Hay que trabajar duro,
pero es hermoso cómo cambian los colores:
de verdes a amarillos, rojos, marrones y grises.
Comienzan las fogatas y se elevan los humos.
Solo espero verte en la tarde,
y que me conmuevas
con tu cabeza saludando
y tu voz de ópera,
cuando dices “hola”,
y yo escucho:
“Te amo siempre y te espero,
cuando cruces los bosques y los desiertos
y llegues a mí en primavera,
para el primer beso”.
Brotes de un amor anhelado
(primavera)
Llega la primavera.
Hay vientos suaves; algunos frescos, no todos.
Estoy en la vereda y te espero,
como las últimas hojas que caen
y anhelan que las veas.
Pequeños brotes verdes crecen:
son como la esperanza misma,
sí, brotes de vida,
de que existimos,
de que somos.
Pero solo espero verte salir,
que me saludes
y encontrar la valentía de acercarme
para decirte:
“Te he esperado dos estaciones”.
Y puedo asegurarte que ha valido la pena,
que te amo con todas tus hojas
y con tus nuevos brotes.
Tren-12 (haiku)
El viento cae,
dulce y suave murmullo.
Es otoño ya.
Amarillos, marrón,
tapizan la senda quieta.
Hojas al caer.
