Si hubiera sabido/ que al aprender a volar/ me separaba de ti, /
habría preferido caminar/ entre el infierno terrenal, / tomado de tu mano.
Esperando las brisas cálidas del oeste,
para que nos llevaran como hojas,
arrastradas por ese hilo invisible,
flotando y cayendo.
Y así, continuar por los caminos
tomados de las manos,
ausentes,
del tiempo.
Pero si pudiera volver atrás
y hacerlo presente,
aprenderíamos,
a volar juntos,
lejos y ausentes de todo,
sólo tú y yo,
sumidos en nuestro letargo.
