Cual mutismo perspicaz,
el silencio, metáfora de un vacío interior,
con tu ausencia y olvido a cuestas,
rumias tu alma, ya exhausta de toda presencia.
Juegas a que los días
y los años transcurren sin cuenta alguna.
En silencios eternos, nada has avanzado.
Cual figura de mármol, quieta y fría,
tu cuerpo anhela partir,
y sólo puede arrastrar la cáscara vacía, sin tu ser.
Mejor quédate estática, inmóvil,
y podrás recuperar tu esencia voluble.
