Cuando me vaya,
espero verte en el andén,
con la mano en alto, en un saludo victorioso.
Y si no, deja aquella foto raída
que tomamos años atrás,
para recordar quiénes fuimos:
jóvenes, con amor y esperanzas.
Cuando me vaya,
espero verte en el andén,
con la mano en alto, en un saludo victorioso.
Y si no, deja aquella foto raída
que tomamos años atrás,
para recordar quiénes fuimos:
jóvenes, con amor y esperanzas.