El amor que no se puede olvidar

En un sueño,

me he despojado de mi yo,

agrieté mi piel

para que saliera,

pero no era yo,

eras tú quien

estabas en mí.

Esa es la verdad.

Aunque te vayas,

me dejes,

te enamores…

Nuevamente, eso dirás.

Nada ni nadie será

como yo contigo,

ni te querrá como yo.

Mi único y solo amor,

todo tuyo,

amor de juventud.

Me lo llevo para mí,

y en él, a ti.

Suave rompe la luz del sol,

poco y suave,

mi yo sale de mi ensueño.

Primer día de clases.

Ella está allí,

como un ángel,

sonriendo,

esperándome.

Nos miramos a los ojos,

y sé que

no nos hemos olvidado.

Nos abrazamos,

y siento

que el tiempo se detiene.

Somos uno,

como siempre lo fuimos.

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