Deja de fingir,
vive apasionadamente cada instante,
no como si fuera el último,
sino porque puede serlo.
Y si no lo es,
vive intensamente cada momento,
cada vida,
cada sol,
cada noche.
Que las paredes no te agoten,
no dejes de respirar,
y puja como en cada nacimiento,
puja por ti.
Vive,
nos encontraremos del otro lado de la puerta.
