Duendes de la tierra

Los duendes de la tierra,

que viven en los túneles,

florecen en las flores

y caminan por los jardines,

cuando vean a ella,

compartan conmigo su silencio,

por qué de amor muero

y por su amor vivo.

Que en su adiós mudo

sólo mueren mis oídos,

y mi boca seca de palabras

se ahoga en aires de nada.

Silencios que padece mi corazón

y es que la necesita,

porque se va marchitando

por no saber de ella,

como una herida abierta,

que sangra sin cesar.

Muere el amor en silencio

como la luna al amanecer

como una estrella fugaz,

que se apaga en el cielo.

Dile que sufro por ella

Y la espero en cada atardecer.

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