Cuando la poesía no te enamora,
es como una flor marchita
que pierde su belleza y su encanto.
Puro rigor el del amor,
que se torna frío y distante
cuando se pierde la confianza y el respeto.
Piedra en mente,
corazón de madera,
sangre con agua.
Lleva tu rutina,
a que mi amor se muera.
Llora con pasión,
la despedida.
Como la noche,
descansa en cada amanecer.
Y vive como una mariposa,
un día de primavera,
brillando con colores
antes de morir en el viento.
Arrodillada en la tierra,
un suspiro final.
Sin puntos ni comas,
solo un papel abandonado
colgado de la pared.
Pero la poesía es una llama,
que se apaga,
pero su luz siempre permanece.
