Crónica nocturna de la ciudad glotona

Glotona ciudad,

que, como personajes,

gente mágica,

inexistente,

solo para ellos.

Fantasmas de subtes,

corredores embolsados,

noches mentirosas,

que solo dan brillo

a quien paga.

Comes más de lo que debes

y puedes.

Así, mueres de madrugada,

sola,

exhausta de amores perdidos,

millones danzantes,

arrojados a los caños,

espejos maquillados,

chillan sin sexo,

sin besos ni abrazos.

Vas callando,

entregada al trabajo,

al ruido del día,

olores de café, nafta y personas,

todo se ilumina.

Cierran las luces,

duerme el banco de la plaza.

Solo queda y se escucha

el viejo silbato del tren,

que da paso al alba.

Que descanses,

ciudad glotona,

comedora de fantasías

e ilusiones,

comedora de hombres.

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