Con el cuerpo segado,
de un frío adormecido,
mediodía solar,
deshidrata mi corazón.
Pena ausente,
dolor presente,
caducidad con fecha,
rompe mi vida maltrecha.
Solo tu tibieza audaz,
tu cuerpo cálido,
puede levantar mi alma,
perdida sin calma.
Rompe las cadenas,
que me atan a mi muerte,
en el acantilado de la vida,
rasca mi pobre existencia,
en la ausencia de paredes,
abrázame con dotes,
de puros amores.
La alineación
de las dos lunas
fue como los amaneceres,
los días, las semanas,
como el amor,
el sol tibio, su calor,
aturdido por los silencios,
de tal,
de cual.
Sólo fue mi corazón,
brotando de mi pecho,
audaz salida,
enamorado,
por solo desear
el estar contigo.
