Mantenme cerca, como un eco en tu corazón,
a un brazo de distancia,
a un pie de longitud, como un amigo fiel.
A un rayo de sol, como un cálido abrazo,
a una sombra del abeto, bajo un cielo estrellado,
en la orilla del mar, con el sonido de las olas,
donde nos besamos, por primera vez.
Sólo eso, como el agua de un manantial,
como el fuego de una hoguera.
Mantenme cerca de tu corazón.
Como el flujo constante del río
que acaricia con suavidad los márgenes de su cauce,
o la tierra que abraza y nutre las raíces de las plantas,
así deseo que me mantengas cerca de ti,
que me guardes en tu corazón.
Si llegara la imprudencia
y el tiempo enloqueciera,
si las estaciones ya no fueran reconocibles,
si nos encontráramos en un estado de desapego,
depuración, quietud e introspección,
buscando el renacer y la luz.
En ese momento,
cuando los puntos cardinales se mezclen
y todo parezca estar en desorden,
simplemente llámame, repite y repite el llamado.
Así saldrás del sueño tumultuoso.
Eso es todo.
Estaremos juntos en el corazón,
en la eternidad.
