Anoche

Anoche,

en mis sueños,

o mientras dormía,

abrí portales

desconocidos

para mí.

Estuve en los riscos,

me arrojé al vacío,

sentí la caída,

sentir ese fin

y poder pensarlo.

El fin y su ausencia,

la caída no era ni mala

ni terrible,

le faltaba humanidad,

sentimientos,

nada que ver con nada,

le faltaba todo.

Como cuando te dije que te amaba,

fue arrojarme a un precipicio,

y me dijiste que no.

Rodé en todos los infiernos,

solo para olvidarte,

y no pude.

Morí tantas veces

como veces pensé en ti.

Hoy sigo viendo los amaneceres

sin soles,

perdido en la partida

sin haber partido.

Y las noches,

largas y frías,

de grandes carencias,

escasas de afecto,

escasas de ti.

Perdido en mis palabras

que no debería haberte dicho.

El amor secreto, el silencio

me protegía.

Hoy muero de soledad de amor,

caigo en ese vacío de fantasía

en un sueño de nostalgia,

sabiendo que no serás

ni yo seré

lo que soñaba.

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