Algunas hierbas y la punta del vestido de seda rozaron sus jóvenes muslos. Solo las marcas de los cuerpos en la pradera hacían más ruido que el silencio de la noche.
Se escuchó el suave motor alejándose.
Algunas hierbas y la punta del vestido de seda rozaron sus jóvenes muslos. Solo las marcas de los cuerpos en la pradera hacían más ruido que el silencio de la noche.
Se escuchó el suave motor alejándose.