En un mundo de amores distraídos,
vivo ausente,
pero mi corazón escucha
la música de tu amor.
Situarte como la voluntad del camino
es como un alud de emociones
que se deslizan por la ladera de tu corazón,
como hojas suaves al viento.
Mi alma recita ficciones de esperanzas,
dando besos aparentes,
que viajan por las noches
para visitarte en tus sueños.
El amor, ausente,
sonríe en mis sueños
como una esperanza
que nunca se apaga.
