Cuando el crepúsculo nos alcance,
cuando el día termine
y la sombra de la vida se asome,
cruzaremos juntos la eternidad.
En las últimas luces,
iré a buscarte.
Te abrazaré, y nos sentaremos a conversar,
rememorando los días de nuestra infancia.
Quiero contarte cuánto disfruté tu compañía,
cuán profundo fue mi amor
y cuán valioso todo lo compartido.
No me arrepiento de nada vivido,
y si pudiera elegir,
volvería a amarte,
más allá del tiempo,
hasta que el sol se extinga.
