Las noches me acarician con tu perfume.
Muevo los brazos para alcanzarte y, entre la hierba, siento el recuerdo de tu piel.
Te abrazo como si aún estuvieras aquí.
Y así me quedo, perdido en tu recuerdo.
Muero lentamente, hasta que el amanecer me encuentra acostado sobre la hierba, abrazando tu ausencia.
