Ríspido
o de ripio
suelen
ser los caminos,
como el amor
vertiginoso
o áspero.
Los hay amores
más suaves
y llanos,
perdidos
quién sabe dónde.
Muere el sauce
al borde del río,
ausente de cuentos,
sí, cuentos de amor
a las orillas del río.
Le faltan los
llantos, besos y risas
entre los vientos y las ramas.
Músicas de grillos
sonaban y latían,
el corazón del sauce vibraba.
Los amores
son como los caminos,
unos van sin regreso,
otros vuelven,
otros se pierden,
con sol,
lluvias o vientos.
Debemos descubrir
con quién protegernos,
acurrucarnos
o soltar las amarras
del bote
al borde del río,
atadas al sauce.
